lunes, 17 de julio de 2017

Excursión de "Veteranos".

Carcabon 14,15 y 16 de Julio de 2017



Por fin después de meses de espera conseguimos conjuntar las agendas y el pronóstico del tiempo, para volver a las exploraciones del Carcabon.
Esta vez se hace inevitable el vivac y por tanto al menos tres días de buen tiempo que nos den algo de confianza de poder salir de la ratonera.
Nos juntamos cuatro “veteranos” exploradores, ya que el más joven, Ricardo (Wichi) hará la próxima semana 50 años.. Yo además de más años arrastro una hernia discal que no me ha dejado en paz desde hace meses y mi estado físico es más que dudoso, para seguir a los Degouve que parecen “congelados en el tiempo”.
Con muchas dudas me acerco a la boca del Carcabon donde hemos quedado a las 17:00 del viernes y donde también llega Wichi directo del curro en Zarauz, es decir ocho horas de andamio y dos de coche, lo ideal como calentamiento del Carcabon.
 
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Tras los saludos y comentarios de rigor hacemos los petates que abultan mucho con los sacos , esterillas, comida, taladros…y que una vez se carguen de agua y barro pesarán bastante para un viaje del Inserso. Nos ponemos los neoprenos y para dentro, que nos espera un paseo de tres horas, reptando por tubos de barro, nadando pequeños lagos,  subiendo y bajando cuerdas embarradas, hasta poder quitarnos los neoprenos y continuar por grandes galerías, que si bien son más agradables de recorrer, precisan esfuerzo con continuas subidas y bajadas, pequeñas trepadas y cuerdas cortas. Además de tres desagradables gours profundos que mojan nuestras partes nobles y la ropa que hasta ahora estaba seca.
Sobre las 20:30 alcanzamos la zona designada para el vivac, que al menos es muy agradable con el suelo de arena, amplia y sin aire.


La compra de la comida se la hemos asignado a Sandrine que tiene mucha experiencia en el tema de unir el llenado de estómagos y poco espacio y peso. Ha fabricado unos hornillos de alcohol con latas y con ellos vamos calentando el agua que hemos tenido que recoger en un sifón.
Después de la cena que aunque simple, llena bien nuestros estómagos, incluido el insaciable de Wichi, hacemos huecos en la arena y colocamos las esterillas hinchables y los sacos. Nuestros cansado cuerpos por fin descansan sobre las 23:00 y yo me siento optimista después de este calentamiento y que mi cuerpo solo se haya quejado lo habitual en estos casos.
Como estamos con el horario francés , nos levantamos a las siete, lo que se acomoda muy bien a Wichi que es de madrugar. Desayuno ligero y sobre las 8:30 estamos en marcha hacia la punta que dejaron abierta, hace ya muchos meses una expedición conjunta del AER y franceses. La primera parte discurre por galerías grandes, que se van haciendo más moderadas según descendemos un poco, hacia niveles semiáctivos cubiertos de barro seco y húmedo. Numerosos cruces y bucles de tubos complican la orientación y en algunas zonas precisan el uso de cuerdas para superar desfondes o cambiar de nivel.

Tras unos pasos bajos salimos de nuevo a una gran galería un poco más alta y por tanto mucho menos activa, los volúmenes  aumentan rápidamente y el tamaño de los bloques también siendo necesario navegar entre ellos para buscar el mejor camino , con continuas trepadas y descensos. En la pared izquierda se van quedando colgados grandes tubos, restos originales de la formación de las galerías.
Ha pasado una hora y hemos alcanzado la zona donde iniciaremos la exploración, ascendiendo entre grandes bloques a un nivel superior de gran tamaño. Progresamos despacio haciendo la topo al mismo tiempo que avanzamos. Hay bellos rincones concrecionados y con arenas muy finas. Poco a poco las dimensiones se van reduciendo y el aire se hace claro en la cara. Buscamos pasos entre bloques y dejamos pendiente niveles más altos.
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Llegamos a una zona compleja con varios bucles y cruces, en la que mientras yo desciendo un tubo de 4 m. de diámetro y fuerte pendiente hasta una galería horizontal, donde doy la vuelta, Sandrine asciende una gran rampa y alcanza otra galería superior con aire y mucho barro de descomposición de la roca. Pronto varios desfondes cortan la galería y una gran rampa con una sala amplia en su fondo precisa instalar cuerdas para bajar, pero ahora se impone comer algo y de nuevo los hornillos de alcohol calientan el poco agua que tenemos.
 No tengo mucho hambre y me preparo para equipar la fuerte rampa con las dos cuerdas que nos quedan, que aunque no llegan al fondo, si me permiten superar la parte más delicada y destrepar el resto. Mientras los demás bajan, reviso la sala y compruebo que de ella parte una galería que pronto alcanza un cruce. Tomo a la derecha una galería con varios bucles y que compruebo de dirige al oeste y regreso al cruce. A la izquierda una galería de unos 6 m. de alta y dos de ancha con el suelo de tierra y colada , asciende con fuerte pendiente y subo por ella unos 150 m. antes de darme la vuelta en busca de mis colegas.

Llego a la sala donde ellos están haciendo la topo, les explico lo visto y llegamos al cruce. Propongo dejar la sacas y ascender la galería de la izquierda que pienso debe llevarnos a alguna chimenea y luego volver, pero según ascendemos largo rato la galería se va reduciendo y se convierte en un tubo relleno de tierra. Cuando parece que se va a cerrar, un estrecho tubo con mucho aire infunde esperanzas aunque tengo dudas de si yo pasaré por allí. Sandrine ataca el paso y sale al otro lado a una galería ascendente de buen tamaño, así que no me queda más remedio que afrontar el paso que tiene justo mis dimensiones y de bajada no me da muchos problemas pero ya sé que voy a sufrir para salir de allí. Ascendemos haciendo topo y llegamos a un cruce donde Wichi encuentra un paso entre bloques que nos da acceso a una galería de gran tamaño, que sigo hacia la izquierda hasta un tubo relleno pero bellamente decorado por un panel de excéntricas de varios colores.



Hacia la derecha se asciende entre bloques con las paredes llenas de rosetones de concreciones blancas. Un paso bajo entre pendants permite seguir adelante, pero pronto un tapón de bloques cierra el paso en esa zona.

Volvemos al cruce bajo la galería y seguimos la ruta de un tubo a presión de más de un metro de ancho y 3 o 4 m. de altura, hasta un cruce de dos meandros y una gatera.
Continuamos ascendiendo, pero la galería se va reduciendo y una rampa y una gatera pone fin a esta zona.
Volvemos al cruce y tomamos  el otro meandro que desciende haciéndose cada vez más estrecho hasta que solo un paso en el suelo con aire, permite seguir, pero solo Sandrine se decide a afrontarlo y con dificultad lo consigue. Tarda un rato en volver y dice que ha llegado a un meandro estrecho e incómodo.
Salimos de esa zona y volvemos hacia el paso que debo superar para salir de allí y como esperaba, me cuesta un poco sacar mi corpacho de ese agujero, pero con unos resoplidos lo consigo .
 
Descendemos sedientos hacia el cruce con las sacas, donde comemos un poco y continuamos la exploración de la galería oeste. Llegamos a un primer cruce con una rampa de fuerte pendiente y continuamos descendiendo unos destrepes y rampas hasta que un pozo de unos 8 m. con aire.
Volvemos a la rampa y trepamos por ella hasta la base de unos tubos muy verticales, Wichi sube por uno de ellos y confirma que se cierran .

Esta vez toca retirada llevamos casi diez horas y en el inserso las excursiones son un extra. Desequipamos las cuerdas y volvemos haciendo algunas fotos y reequipando algún paso.

A las 20:30 estamos de regreso al vivac y los hornillos pronto calientan el agua para la cena, que comemos con ganas. Patrick propone una competición sobre los metros topografiados, que ninguno acertamos plenamente ya que parece que hemos superado los 1500 m.. Lo celebramos con un café antes de meternos en los sacos.
El despertador suena a las siete de la mañana del domingo y vamos saliendo de los sacos y estirando nuestros cuerpos mientras hacemos corro alrededor de los hornillos.
Tras el desayuno ensacamos las esterillas y los sacos y nos ponemos los monos para iniciar el camino de retorno hacia el exterior, pensando en lo fríos que estarán los neoprenos que nos esperan junto al primer lago. Tras hora y media de marcha llegamos al lago,  nos ponemos los neoprenos y al agua..

Después de una hora y media de esfuerzos, estamos por fin en la calle con un día muy caluroso, que nos exige una rápida hidratación en el bar de Vega.
Han sido tres días de actividad para ancianos, en la que hemos podido disfrutar del placer de la exploración, la buena conversación y bonitos rincones.. Las incógnitas lejos de disminuir han aumentado, ya que las nuevas galerías parece que se corresponden más con llegadas de redes superiores del Hornijo, que a los colectores que hemos estado siguiendo hasta ahora. Lo que sí está claro que el Carcabon se convertirá en una gran cavidad y quien sabe si podremos por fin desvelar algunos de los secretos del Hornijo, que tan celosamente ha guardado todos estos años, pese a nuestra insistencia..


viernes, 30 de junio de 2017

Rollo runner (24 y 25/06/17)

Fotos: Enrique Ogando y Marta Candel




Malas sensaciones en los kilómetros de aproximación a la boca de Rubicera. La resaca hace estragos, y nuestro coach no nos ha preparado para esto. El precalentamiento no ha sido el adecuado para este tipo de actividad, y me planteo la retirada para evitar lesiones. Lo importante es participar con unos titanes como estos que me acompañan y...
-Mmm... perdona-disculpa, ¿qué cojones haces?
- Pues renovarse, tronco. Que nos leen menos que a los de El País. Así que me he dado un garbeo por los blogs de los raners esos, y he decidido seguir su estilo, que tiene un éxito de la hostia...
- No sé yo si...
- Tú déjame a mí, que yo controlo (como con las drogas)...
A lo que iba. Nuestros cuerpos, máquinas perfectas, se van adaptando al esfuerzo requerido. Nuestros torneados músculos brillan sudorosos al sol, y...
-Estaba nublado y lloviznaba, y además íbamos con el mono puesto. Por no contar que no tenemos músculos torneados...
- Me estás cortando la prosa raner...
- A mi tanto músculo torneado me suena a prosa Chueca...
- Es lo mismo, se trata de mallas ajustadas, deja de joder, hombre...


Tras unos peligrosísimos pasamanos que ponen a prueba nuestra coordinación motora y nuestra sangre fría...
- No tienes ninguna de ambas cosas, y además se pasa andando...
-¡Que te calles, hostia!
Como iba diciendo, llegamos a la sobrecogedora boca de Rubicera. Entrada a las profundidades de la Pachamama, plena de arcanos insondables que...
- Ahora es más un rollo entre hipster, místico y mongólico a secas. No puedes cambiar tanto de registro, que pareces Pedro Sánchez...

 
-HASTA LOS COJONES ME TENÉIS. Vuelvo a lo de siempre, que no se puede innovar...
Pues eso, que los nueve llegamos con diversos grados de dolor de cabeza (por mal dormir o mal beber, según los casos). El madrugón al que nos ha obligado el Fürher interino (Cristóbal) se nota en mi malhumor, que tarda más que de costumbre en desaparecer (lo que ya es decir). Humor que no mejora cuando, al de media hora de entrar, me doy cuenta de que he perdido el pantin; ha debido de ser cuando he dado el tirón ese...cagondios. Bajamos el P.35 y nos vamos hacia el río, que está particularmente bajo (hay una seca considerable). Allí lo abandonamos y tomamos la bella galería explorada por la SEII, que nos acerca hasta los Mares de China. Poco después, llegamos al vivac, donde comemos y organizamos los grupos. El Momi saca una "tortilla rusa" digna de Airbag, pero incomprensiblemente no nos damos cuenta hasta que ya han desaparecido tres cuartas partes de la misma. Los rollos de papel higiénico vuelan, en previsión de lo que pueda ocurrir en las próximas horas, pues se masca la tragedia...



Intoxicaciones gastronómicas aparte, organizamos tres grupos. La mayoría se irá al P.70, a revisar una posible galería en su cabecera, y retomar la exploración de diversas incógnitas existentes en las galerías sitas en su base. Por nuestra parte, Maikel, Moisés y yo vamos al Río Totxe, a mirar un par de pozos y desequipar todo si se da por terminado.


Maikel sigue con buena jaqueca, así que mientras Moisés instala un P.20 se echa una siesta. Ni el ruido de los bloques provenientes de una pequeña desobstrucción le perturban, lo que demuestra que tiene la conciencia tranquila (o mucha falta de sueño). Moisés nos dice que el P.20 da al meandro principal de ese sector, por lo que se desequipa. Se desecha también otro pequeño pozo con agua, pues la topo muestra que da al curso activo ya explorado. Retiramos material de esa zona hasta el zulo que teníamos unos metros atrás. Allí Moisés clava un seguro para mirar una pequeña ventana, y yo retrocedo a mirar un pequeño recodo. Una trepada de tres metros me pone en un meandro inexplorado, así que Moisés se viene para topografiarlo. Nos salen unos cien metros nuevos, pero se acaba estrechando demasiado. Lo de siempre...




Retornamos hasta la zona principal. Con la seca que hay, es el momento de atacar los pozos activos, que apenas llevan un hilillo de agua en esta ocasión (nada que ver con la última). Moisés instala un P.15, en cuya base se abren varios meandros que parecen confluir en una zona inferior común. Tras bajar, encontramos un estrecho y alto meandro, con varios cruces y algún pocete. Los multimonti están ya un tanto desgastados, y concitan nuestro general rechazo. Dedicamos un buen rato a revisar la zona y topografiarla, pero no encontramos ninguna continuación prometedora. En los dos puntos más bajos las estrecheces con agua nos impiden continuar. La morfología es muy similar a las zonas ya exploradas en este sector, y la topo parece indicar que es todo lo mismo, el nivel activo de la Galería de la Espeleogénesis. Visto lo visto, decidimos retirarnos desinstalando, tras haber topografiado poco más de 400 metros de galerías nuevas. La desinstalación nos lleva un rato, con los petates cargados y las últimas cuerdas arrastradas como una ristra de chorizos.



Llegamos al vivac del orgullo gay justo a la hora en que habíamos quedado con el resto de la tropa, a las 12 de la noche. Allí nos encontramos con Marta y Zape, que ya han llegado, y nos cuentan su aventura. Han hecho un largo pasamanos de 28 anclajes para pasar por encima del pozo de 70 y llega hasta otro pozo paralelo (pendiente de bajar) y a otra continuación que se intuye al frente pero a la que no han llegado por falta de material. A la izquierda de esto han forzado una gatera de unos 20 metros que tomaba la dirección hacia la zona de galerías de los osos, pero que finalmente se hacía muy estrecha y en la que no se apreciaba corriente de aire. Como es habitual en los últimos tiempos, un gran esfuerzo que no es recompensado con nada claro, pero que nos deja puertas abiertas...
Apenas cinco minutos después llegan los otros cuatro, y nos dan el parte de guerra. Zape nos lo cuenta:
Tras separarnos del comando andaluz, no si cierto miedo a que nos bombardeasen, ya que su misión era hacer una travesía en la cabecera del P-70,  Wichi, Cardin, Momi y Zape nos bajamos el P-70 para explorar los objetivos que teníamos pendientes.
Primer objetivo, nos dirigimos los cuatro a la galería que había dejado Pedro Hierro en el 2013. Bajamos el P-20 en el cruce de 4 caminos y una escaladita instalada con un P. 8, poco después nos deja sobre una de las incógnitas. Unas centenas de metros más allá finiquitamos la galería y nos quedamos Cardín y Zape desobstruyendo un laminador de barro sin corriente de aire, un poco más allá un tubo aún más estrecho nos cierra la continuación.



Momi y Wichi mientras tanto se dirigen al culo del Mortillano para valorar la desobstrucción de un pequeño pozo en cuyo fondo hace ya 4 años escuchamos agua. Este año con la sequía ni se oye agua ni percibimos corriente de aire, así que con la misma se dan la vuelta y nos encuentran terminando la topo.
Salimos desequipando esta zona  hasta la cabecera del P-20 observando un fenómeno curioso. Toda la zona está recubierta de una capa de barro de varios centímetros y las huellas de hace 4 años habían desaparecido. En un principio pensamos que ha podido haber una gran crecida, pero las cuerdas instaladas ni están cubiertas de barro ni se han movido. Pensamos que si el barro durante los años coge en algún momento mucha humedad pueda hacerse más líquido y hacer desaparecer las huellas ¿?.


En la cabecera del P-20 nos volvemos a separar y hacemos un intercambio de parejas. Mientras Cardin y Wichi se quedan desobstruyendo un laminador de barro en una galería cercana, Momi y yo nos dirigimos a otra de las suculentas incógnitas, un precioso embudo de barro líquido que faltaba por bajar. Una hora de trabajo para instalar un P. 25 que acaba sobre un sifón colgado, ya que tenemos galerías más bajas. Revisamos la zona ya que percibimos algo de aire en la gatera de entrada a la galería, suponemos pueda perderse en alguna grieta del techo a esta galería la denominamos “El vientu de les castañes”.


Cardín y Wichi han estado buscándonos tras dar por finalizada su infructuosa desobstrucción de varios metros de barro, pasan de largo nuestra desviación y revisan de nuevo una de las galerías ya exploradas dejando pendiente alguna posibilidad en altura.
Al salir de nuestra desviación ya han pasado y no nos oyen, nos los encontraremos más tarde arriba del P-70.


Revisamos un poco la zona y vemos una escalada con buena pinta que no teníamos señalada en la topo. Nos ponemos a ella después de comer algo, son las 20:00. En sí, la escalada ("Escalada de Pinocho") no tiene mucha dificultad pero ascendemos como 20 metros. Esta vez sí, encontramos unos tubos de dimensiones no muy grandes pero con corriente de aire evidente y varias zonas a mirar; dejamos instalada y topografiada la zona y vamos al encuentro de los colegas. Otro día será…

Vistos los magros resultados de los últimos meses, no está mal, pues entre todos sumamos unos 700 metros de nuevos conductos topografiados. La "tortilla rusa" no parece haber causado grandes problemas, así que nos ponemos a hacer la cena, probando un rico picante árabe que ha traído Cristóbal, y compartiendo perlas de sabiduría del Momi ("el cariño yé como las baterías, tiene una vida útil"). Caen las dos botellas de vino, y lo que queda de licor, y con ellas caemos nosotros. Como buenos anfitriones, mandamos a los invitados a dormir a la puta calle (junto con el Rubio, que se autoexilia en previsión de los efectos de la comida en la flora intestinal). Extrañamos el ruido de la cascada, que habitualmente nos acompaña. Desafortunadamente, no tenemos ocasión de añorar los "otros ruidos" que habitualmente nos acompañan durante la noche.

El último desayuno, con el Señor rodeado por sus apóstoles...
Increíblemente, Cristóbal no nos levanta a toque de corneta a las siete, así que remoloneamos hasta casi las nueve. Damos buena cuenta de quesadas, restos de empanada, sobaos y demás metralla, y tras hacer recuento de material nos encaminamos hacia la calle, espoleados por la idea de comer cabrito donde Margari. Unas fotos y un par de retoques en la instalación apenas nos retrasan (tampoco mi infortunada búsqueda del pantin), así que para las cuatro de la tarde nos encontramos ya en Asón, donde además de saciar nuestros más bajos instintos (culinarios), coincidimos con Mariano y otros compañeros del Niphargus, que nos dan buena cuenta de sus actividades, incluyendo algunas de las novedades del Tejuelo, que pronto se convertirá en el primer sistema subterráneo de la Península, relegándonos a nuestra posición natural: la de segundones. Se acabará así la presión mediática, y nos pasaremos al ranin ese, que no puede ser peor que esto (bueno, salvo lo de las mallas de colores...).

miércoles, 7 de junio de 2017

Cuando un amigo se va..




El día 1 de junio nuestro amigo Jose nos dejó, y lo hizo de acuerdo a su carácter en silencio, y desde donde más le gustaba estar.
Los que nos quedamos aún estamos asimilándolo, sacando la rabia, la impotencia y la enorme tristeza que nos ha quedado.
Los que han trabajado estos días por recuperar su cuerpo, han tenido la mejor terapia que puede tener un espeleólogo en esta situación y aunque no ha servido para sacarlo al exterior, si pienso que ha servido para descargar esa furia y trasmitir a la familia que se hacía todo lo posible. También ha sacado lo mejor del colectivo que más allá de rivalidades y discusiones en los momentos más duros es capaz de hacer piña y trabajar unido. A Jose estoy seguro que le gusta más la tumba que tiene ahora que cualquier otra que se le buscara fuera.

 

Como este es un blog de espeleo no voy a hablar de cómo era Jose como persona, que eso queda para los que le conocimos y tendremos siempre un recuerdo de su fuerte personalidad y la sensación de que es una de esas personas de las que te alegras de haber conocido.
Quiero hablar de cómo era como espeleólogo y aunque hay otros que pueden hacerlo mucho mejor y con más conocimiento, creo que puedo dar una idea de su trabajo y su legado.
Jose era una persona que cumplía sobradamente todos los criterios de lo que yo creo es un espeleólogo. Su dedicación a la exploración pura y dura era muy fuerte y lo hacia todo bien en los múltiples ámbitos de esta actividad. Todos conocemos su capacidad para la técnica, electrónica, informática, que actualmente se hace indispensable para poder manejar las herramientas. Su carácter perfeccionista lo aplicaba al resto de ámbitos de la exploración, tanto en instalaciones, topografía y organización de expediciones. En este último campo, se convirtió en uno de los impulsores de las expediciones en Picos de Europa, Méjico o Papua. Todo lo que hacía lo hacía bien, era una persona muy bien dotada para esta actividad tan variada y compleja en ocasiones.
Sus convicciones eran firmes y las defendía hasta las últimas consecuencias con aplastante lógica.
Por supuesto era una de las cabezas pensantes de las grandes exploraciones que durante años su club la Sociedad Espeleología Burnia, ha estado realizando en Galdames y que han convertido su sistema de cuevas en uno de los más grandes de Vizcaya.
Sé que fuera de este mundillo es difícil entender como alguien puede dedicar tanto tiempo y esfuerzo a meterse por agujeros estrechos y peligrosos. No creo que pueda dar explicaciones que se puedan entender desde fuera y solo cuando estas enganchado a la exploración subterránea, puedes entenderlo. Esa necesidad de comprender cómo funcionan las cuevas del macizo donde trabajas, desvelar sus secretos y sobre todo la satisfacción de encontrar nuevas galerías o pozos que nadie ha pisado antes. Pero todo ello acompañado de otras personas que como tu están enganchadas al mismo virus y con las que compartes, frio, cansancio, peligros y con las que llegas a tener un vínculo muy , muy fuerte, que hace que estés deseando que llegue el fin de semana para verlos y estar juntos. Esto mismo hace que sea tan duro perder a un compañero de la espeleo.

Muchas veces he pensado que queda de un ser humano después de la muerte y para los creyentes, supongo que es fácil, pensar que te espera un cielo, cientos de vírgenes y todas esas cosas que prometen. Pero para los que no creemos y tenemos claro que somos un cuerpo más de los muchos que se desintegran todos los días, creo que solo puede quedar un rastro de nuestro paso por el mundo. Este rastro es el recuerdo que dejamos entre los que nos conocieron y entre los que conozcan lo que hicimos. En ese aspecto no hay muchos ámbitos o situaciones en la que los humanos dejemos rastros de nuestro paso. La mayoría de las personas solo existen en el recuerdo de sus familiares o amigos.
En la espeleo aunque somos un colectivo muy pequeño, creo que todos hemos sentido alguna vez esa admiración o reconocimiento del trabajo realizado por nuestros antecesores, cuando hemos entrado en alguna cavidad que ha requerido mucho esfuerzo para ser explorada.

Por eso pienso que Jose con el gran trabajo que ha realizado estos años en muy diversos macizos, tendrá una larga vida en la memoria de todos los espeleos que antes o después recorran las galerías o pozos que el contribuyo a descubrir y divulgar.
 Nuestro amigo se ha ido,pero su recuerdo se mantendrá vivo entre los que le conocimos y entre aquellos que puedan disfrutar de su trabajo.

Jose , nos tomaremos a tu salud unas cervezas o mejor unos Kalimochos que te gustaban más, la próxima vez que nos juntemos para ir de cuevas y nos acordaremos muchísimo de ti y nos reiremos todo lo que podamos, recordando las situaciones que hemos vivido juntos..

Adiós Jose, espeleólogo , amigo…